Todos los padres conocen la escena: un niño en el piso del supermercado, gritando. Lo que muchos no saben es que dos cosas muy distintas pueden producir esa imagen, y que la respuesta correcta para una es la equivocada para la otra.
El berrinche: una conducta con un objetivo
Un berrinche tiene una meta. El niño quiere algo (el juguete, la tableta, no irse del parque) y llorar, gritar o tirarse al piso es la herramienta que ha encontrado para conseguirlo. Señales de que se trata de un berrinche:
- Empieza cuando se le pide algo concreto o se le niega algo concreto.
- El niño comprueba si usted lo está mirando, o ajusta la intensidad según su reacción.
- Termina bastante rápido cuando consigue lo que quería, o cuando queda claro que no lo va a conseguir.
- Normalmente se le puede redirigir con una oferta, una elección o una distracción.
Un berrinche no es manipulación en sentido moral. Es un niño usando la estrategia que le ha funcionado. Y eso es una buena noticia, porque una estrategia que funciona se puede reemplazar por otra mejor.
La crisis: un sistema sobrecargado
Una crisis (en inglés, meltdown) es una pérdida de control, no una estrategia. En muchos niños con autismo viene de una sobrecarga sensorial o emocional: demasiado ruido, luz, cambios, exigencias o frustración acumulados hasta que el sistema nervioso se desborda. Señales de que se trata de una crisis:
- Se va acumulando tras un período de estrés (una salida larga, un lugar ruidoso, una rutina rota) en vez de aparecer justo después de un "no".
- El niño no parece comprobar su reacción y no se le puede razonar ni sobornar.
- No se detiene si usted cede; tiene que seguir su curso.
- Después, el niño queda agotado y puede no recordar ni poder explicar lo que pasó.
Como una crisis no busca nada, "no ceder" no es el punto. La seguridad y reducir los estímulos sí lo son.
Qué hacer en el momento
Durante un berrinche
- Mantenga la voz plana y las palabras escasas. Las reacciones grandes, incluidos los sermones largos, son atención.
- No le dé lo que se le negó. Si la respuesta fue no, sigue siendo no. Si a veces cede, le enseña que un berrinche más largo y más fuerte funciona.
- Ofrezca el camino aceptable: "Cuando estés tranquilo, elegimos otra merienda". Y espere.
- En cuanto la conducta se detenga, responda con calidez. La calma es lo que quiere reforzar.
Durante una crisis
- Reduzca los estímulos: menos luz, menos ruido, menos gente, menos palabras.
- Mantenga a todos a salvo: retire objetos, póngase entre el niño y los bordes duros, evite sujetarlo salvo que haya peligro inmediato.
- No añada exigencias ni intente enseñar nada en ese momento. Eso viene después.
- Quédese cerca y sea predecible. Algunos niños quieren una mano en la espalda; otros, espacio. Usted aprenderá cuál.
Qué reduce ambos con el tiempo
La respuesta en el momento importa, pero es la parte más pequeña de la solución. Un plan de conducta trabaja sobre lo que pasa antes:
- Para los berrinches: enseñar al niño una forma más rápida y más fácil de conseguir lo que quiere (pedir, elegir, esperar con un temporizador), darle atención y las cosas que le gustan de forma proactiva para que no valga la pena pelear por ellas, y hacer que el "no" sea predecible.
- Para las crisis: identificar los detonantes mediante observación, incorporar pausas y avisos, enseñar al niño a reconocer que el estrés sube y a pedir un descanso, y ajustar los entornos (audífonos, un asiento más tranquilo, salidas más cortas) mientras se construye la tolerancia poco a poco.
Ambos empiezan con una evaluación funcional de la conducta, para que el plan apunte a lo que realmente impulsa la conducta en su hijo y no a una suposición.
Cuándo pedir ayuda
Si los berrinches o las crisis ocurren a diario, incluyen golpes, mordidas, golpearse la cabeza o escaparse, o impiden que la familia salga de casa, ese es el momento de llamar. Un BCBA bilingüe de Beaton Care Services puede observar en casa o en la escuela en Miami-Dade y escribir un plan que todos los adultos en la vida de su hijo sigan de la misma manera.